jueves 10 de noviembre de 2011

NUESTRA LLUVIA DORADA


Me ha pedido hacer lluvia dorada en mi boca,
sabe que siempre he sido reaccia a este tipo

de práctica. Sobre mi cuerpo no me importa
tanto, pero en mi boca es otro tema bien distinto.
He aceptado hacerlo y ahora él está de pie y yo
enfrente suyo, de rodillas, su polla en mi boca
esperando el momento.

Noto la tensión en mi cuerpo, como se estremece
y mis sentimientos se entrechocan.
Por un lado mi negación al momento, a lo que va
a ocurrir, me ciega y noto la angustia y siento
como las dudas se ciernen sobre mi mente.

Por otro lado mi entrega a él, esta vez no le estoy
ofreciendo mi cuerpo, sino que le estoy dando



mis temores, mis miedos, mis sentimientos,
ahora mismo en revolución.

Noto como su polla se tensa en mi lengua y
como su líquido caliente se va derramando en
mi boca, lo voy tragando a medida que va saliendo
y lo noto bajar por mi garganta. 

Siento la carga emocional del momento, me estoy
entregando por su placer, porque soy suya y
le pertenezco de tal forma que en ese momento
le estoy dando el poder sobre mis sentimientos,
mi mente y mi alma.
No es el acto físico en si, ya que no deja de ser
algo diferente, pero que a más de uno le parece
normal y hasta excitante; es el aspecto emocional
y psicológico, romper esa barrera para entregarme
libremente y hacerme más suya.
El sabe perfectamente lo que me ha costado, ya que
ya se lo he negado alguna que otra vez y siempre
ha respetado mi decisión. Pero he querido
demostrarle y demostrarme a mi misma también
que las barreras se rompen y que cada día mi entrega
es mayor y más incondicional.

Cuando ha terminado, su cara expresa felicidad, pasión,
ternura, excitación, morbo, placer, es todo un poema y
lo único que me queda es sonreir en medio de sus brazos
y sentirme un poco más suya.


continuar en:

1 comentarios:

  1. Debería felicitarte por tu entrega a tu Amo, la cual a subido a un nuevo nivel y tu lo sabes, ahora sabes que eres más suya como dices en el blog, y sabes que le perteneces todavía más y que estás mucho más unida a Él.
    Debo admitir que me corroe la envidia porque has osado hacer algo que yo todavía no he experimentado y que tampoco sé si me atrevería.
    En fin ha sido un placer leer tu experiencia.
    Hasta que vuelva a leer tu próxima experiencia.

    Siempre un placer leerlo. Penny

    ResponderSuprimir