lunes 26 de septiembre de 2011

¿CON QUE ME VAS A AZOTAR?

En el artículo anterior he desvirtualizado un poco
a la vara como instrumento de azote.
Reconozco que es considerada casi un fetiche
dentro del BDSM; hay cientos de artículos y videos
sobre ella, y en todos ellos la ensalzan casi
a niveles divinos.
Yo desde aquí, no quiero ni debo romper dicho encanto,
y quiero aclarar que lo que escribo es según
mi propia experiencia y los sentimientos que me probocan.
Como es sabido, existen diferentes tipos
de utensilios para el azote
y yo ya he probado alguno que otro.
No puedo decir que uno sea mejor que otro,
todo depende de la intensidad, de la cantidad,
de la duración, del lugar donde los recibas y por supuesto
de tus propios límites.
Vamos a ver, no es lo mismo 10 azotes que 40 por ejemplo.
Tampoco es lo mismo 10 minutos que 1 hora.
Ni es lo mismo, en la espalda, en el culo, en los pechos
o en el propio sexo; los sientes de diferente forma.
Quisiera exponer brevemente lo que para mi han supuesto hasta el momento, los diferentes objetos usados para tal fin:
- La mano: me encanta, no por los golpes en si,(es una forma válida como otra cualquiera), sino más bien por las connotaciones que implica emocionalmente;
es como volver a la infancia e imaginarte en el
regazo de tu padre o tu madre azotándote por alguna
travesura, tiene su aquel de picante y morboso.
- La fusta: a mi me pone bastante, y dependiendo
de la zona (por ejemplo: en la espalda), tengo bastante
aguante. Creo que de todos los métodos de azote
es al que más aprecio le tengo; sus golpes son
contundentes pero más amplios que la correa o
la vara, alcanzan más superficie y el dolor
está más repartido.
- La correa: reconozco que no me disgusta, tiene su
aquel, no puedo quitarle méritos; pero claro, lo dicho anteriormente depende de la intensidad, todo en su justa
medida. Sus golpes son más secos y contundentes que
la fusta y por lo tanto más directos y precisos; también
se notan más por supuesto.
- La pala: para mi algo más peliaguda, pues aunque cubre
zonas más pequeñas produce una quemazón momentánea algo mayor, además al ser rígida
se nota con mayor intensidad el golpe.
Por último, y sin olvidarla:
- La vara: no voy a tacharla de mala, ni mucho menos, pero para mí, de todos los métodos que he probado
de azote es la que me infunde más respeto. Son golpes secos, muy precisos y muy intensos; y donde da lo sientes y te llega de sobra y tienes una quemazón y una sensación de picor que no pasa asi en cuestión de nada, todo lo contrario, se siente durante un buen rato.
Esto es a groso modo, mis sensaciones con los distintos métodos de azote, que no quiere decir ni mucho menos
que todo el mundo las comparta.
Cada uno debería de probar y ver con cual está mas
a gusto y cual le infunde más respeto; cada persona
lo siente de diferente manera y lo que a mi me produce
morbo a otro le infunde respeto y viceversa.

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